jueves, febrero 06, 2014

Creatividad para prevenir las crisis empresariales


Hace poco más de un año, en cierta junta de "planeación", después de que nos hablaron acerca de la "visión" que se tenía de una empresa, desgraciadamente hoy desaparecida (¿?) , me atreví a comentar:

-"Todo me parece perfecto, pero el problema aquí es...."-

Debo decir que mi idea no pudo ser  completada en su totalidad, ya que, de manera altanera y prepotente, fui interrumpido por el director del área, quién increpó sobre mí un alegato, del cual hoy me arrepiento no haber terminado.

-"¡No quiero escuchar tu opinión! ¡Siempre piensas de manera pesimista! ¡Encuentras los problemas dónde no los hay!- Fue la frase con la que inició aquella basta discusión.

Hoy aclaro que encontrar problemas no es una postura pesimista. De hecho, en las diferentes corrientes filosóficas de planeación hay una en concreto a la que se le denomina Prospectiva, en la cual se plantea que cualquier organización debe ensayar sobre tres escenarios futuristas: el escenario ideal, el escenario real y el ¡escenario pesimista!

El escenario pesimista no es, para muchos, la mejor manera de planear, pues se piensa que no es una manera "lógica" de hacerlo, sin embargo, es un ejercicio creativo que puede prevenir de crisis y desatar muchas estrategias eficaces en las organizaciones.

Para tratar de aclarar esto, voy a ejemplificarlo brevemente con un ejercicio creativo que nos permite estar preparados para las crisis. Lo detallo.

Imagina que eres propietario de una estética, lo primero que debes hacer es pensar en todas aquellas palabras que estén relacionas con el giro de tu negocios, piensa por ejemplo en: cliente, local, competencia, estilistas, insumos. Entre más larga y más detallada sea la lista, es mucho mejor. Una vez que la tengas, date el tiempo para cuestionarte en cada una de esas cosas de manera, digamos, "pesimista". Por ejemplo:

"¿Y sí a mis clientes deja de gustarles mi servicio?"
"¿Y sí la renta del local se encarece?"
"¿Y sí ponen competencia a unos metros de mi?"
"¿Y si renuncian mis mejores estilistas y se van a trabajar con la competencia?"
"¿Y si mi proveedor me sube el precio de los insumos o los baja de calidad?"

No se trata de pensar en ellas para paralizarnos, o para dejarlo a la deriva, situación que hacen muchos empresarios. Frases como: "No, no voy a pensar negativamente", "¿Para qué preocuparme de ello si no ha pasado?" "¡Estoy teniendo tanto éxito que nada negativo va a suceder!"; son las que comúnmente afectan de ceguera estratégica. Lo importante es tomar el toro por los cuernos, es decir, trabajar arduamente en las acciones que se habrán de tomar en cada aspecto.

¿Si a mis clientes deja de gustarles mi servicio? ¿¡Cómo saberlo anticipadamente!? ¿Cómo se los pregunto? ¿De qué manera puedo mejorarlo? ¿Cómo anticiparme a lo que ellos esperan de mi?

¿Si la renta del local se encarece? ¿Cómo negociarlo anticipadamente? ¿Cómo lograr más ingresos para solventarlo? ¿Cambiarme? ¿A dónde? En caso de cambiarme, ¿qué hago para no perder mi clientela?

Y así cada una de las preguntas se va desglosando más y más, cuestión que comenzará a traer una lluvia de ideas, que seguramente nos darán respuestas que deberán utilizarse objetivamente para prevenir posibles fracasos, y, que al mismo tiempo, pueden dar respuestas no buscadas que podría aplicarse para encontrar propuestas de valor que nosanticiparán a los movimientos que puedan presentarse en el entorno.

Con esto, aclaro, no invento el hilo negro, esto simplemente en una manera muy sencilla de explicar lo que los más connotados teóricos y las grandes organizaciones desarrollan día a día y que se llama ANÁLISIS DEL ENTORNO.

¡Vamos empresario! ¡Hagamos un ejercicio creativo pesimista! ¡Quizá eso nos prevenga del fracaso!

Comúnmente, termino mis posts con el resto de la conversación que dio pie al artículo del día. En esta ocasión no hay más que decir. Aquella fuerte discusión terminó, como lo dije, en la desaparición de esa empresa. Y no lo lamento por la empresa por sí misma, sino por todos aquellos que se quedaron sin un empleo y sin una fuente de ingreso. QEPD.



miércoles, enero 29, 2014

La humildad, un ejercicio que deben ejercer los emprendedores.


-"¡No te marees cuando hayas subido un piedra!"

Esa pequeña frase la escuché de un colaborador que trataba de hacerme entender que cuando uno va subiendo, a veces se va llenando de soberbia. Y es que es una realidad, pues cuando alguien ocupa un puesto superior, o se ha convertido en un empresario, el poder lo puede corromper y cambiar.

Mi consejo es que jamás olvides que has sido, eres y serás un ser humano cómo los demás, por lo que siempre debes tratar a todos con la misma delicadeza que deseas que te traten a ti. Recuerda, ser un líder o un jefe, implica:

-Cuidar de las personas en tu entorno, pues tú y ellos trabajan para un mismo fin.
-Se sensible y empático con los sentimientos de los demás, ya que quizá un día tú necesites de ser escuchado por ellos.
-Fomenta la libertad de aprender y crecer. Ellos, al igual que tú, tienen derecho a trazar su propio camino. Es mejor acompañarse y cuidarse, que convertirlo en tu enemigo.
-Comprende y predica con el ejemplo. La humildad se basa en saber que los demás son capaces de hacer lo mismo que tú haces y merecen ése respeto.

¡Ejerce la humildad! ¡Es un buen hábito!